En el juego de fútbol de México contra Portugal fuimos
testigos de la realidad de nuestro nivel de fútbol, y es que nuestro equipo no
ha podido demostrar que tiene los argumentos o justificaciones -dicen los comentaristas-,
para demostrar que puedan ser protagonistas en el campeonato mundial de Brasil próximo
a inaugurarse.
Podemos estar seguros que nuestra ceguera de taller nos
asedia al grado de aceptar nuestra mediocridad, y decir que se jugó bien y que
eso es lo más importante; me pregunto si a todos los subcampeones les cuestionáramos
si se conforman con saber que jugaron bien y eso era lo más importante, y si estarían
de acuerdo con esta reflexión, seguramente dirían que no, que les falto y no
lograron, el campeonato sólo se gana con goles, eso demuestra que un equipo es
superior en estrategia y potencia física.
Y esto lo digo porque Christian Martinoli y Luis García que
me parecen buenos comentaristas, quisieron
justificar el juego perdido ante Portugal diciendo que el equipo mexicano demostró
mejoría después de los ridículos juegos de preparación rumbo al mundial. Empero
un equipo digno de representar a un país no debe demostrar la mediocridad que
ha demostrado todo el plantel de Miguel Herrera, porque lo que seguiremos
viendo es el avance de la primera ronda y el quinto partido como meta, y
nuestra participación terminará, teniendo que exportar nuestras ilusiones a un
mejor equipo, y seguramente será Brasil el favorecido por esa exportación de emociones,
ya que nosotros nos conformaremos con lograr ese objetivo fijo, y ellos
(Chrisitan y Luis) comentaran que no
podíamos esperar más después de una mala preparación, y que seguramente habrá
mucho que trabajar y así la fiesta seguirá sin nuestro equipo y se nos olvidará
que éste (nuestro equipo) no estaba completo y con los jugadores adecuados.
Los mexicanos debemos de romper con esa ceguera que nos
persigue en cualquier actividad de nuestra vida diaria y saber criticar,
aceptar y exigir una verdadera calidad, y que mientras nuestro fútbol este
asaltado por los intereses económicos, jamás pasaremos de ese 5º partido, y
mucho menos seremos campeones, quizá si lo negociamos con la oficina de la FIFA
que se corrompe será posible, pero siempre seremos los “ya merito”, y no
demostraremos nada de lo que somos capaces de hacer.
Por último quiero compartirles lo que una vez me dijo un amigo
que era arbitro, “nuestros jugadores carecen de potencia física, pues son
alimentados de ego y falsa idolatría”, y creo que el ejemplo más apegado a esta
aseveración es el chicharito y/o montes, que en los choques con los jugadores
con verdadera potencia física se doblan y son superados, dejándonos un sabor de
inferioridad asimilada, la ceguera de taller.
