Federico Arreola me parece que era un buen periodista
hasta el 2012, quizá unos dos meses antes de las elecciones presidenciales. Era
“objetivo”, que según la Real Academia Española objetivo quiere decir Perteneciente
o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de
pensar o de sentir, lo
que también hace evidente que no va por ahí su artículo titulado ¿Por qué @AristeguiOnline
descalifica las entrevistas que otros hacen a @EPN?, es decir, no es objetivo.
Todos los periodistas merecen
nuestro respeto, pero nadie puede criticar la crítica, pues nos arriesgaríamos
a “cortar” la objetividad de todos aquellos que buscan la verdad. Si no nos
gusta lo que dice alguien pues lo debatimos y dejamos que sigan fluyendo los
dichos y las notas.
Retomando el “objetivo”, sabemos
que cada uno de los géneros periodísticos tienen un objetivo, siendo
esencialmente el público, quien hace crecer su negocio comprando sus notas por
diferentes medios, pero deteniéndonos en las notas de AristeguiOnline, su
objetivo era reflexionar sobre el objetivo de un programa de revista, donde las
notas tienen que ver directamente con un sector de la sociedad, que
específicamente emplean su tiempo para ver un programa de ocio, entiéndase como
Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque
estas se toman regularmente por descanso de otras tareas, según la Real Academia Española.
Claro que el público del programa
de Andrea
Legarreta y Raúl Araiza no esperaban una entrevista al presidente, y no le
vieron el objetivo lógico de trasmitir algo de la seriedad que merece una ley o
política pública. Me parece que lo mismo pensarían si en un programa de
análisis político, -cualquiera que les venga a la mente-, hablaran de la
operación estética de una actriz famosa, con un interés profundo por parte de
los involucrados.
Evidentemente
las críticas, que fueron muchas, por parte de la audiencia y las notas
periodísticas como las de AristeguiOnline no merecen la virulencia de otros
periodistas, porque eso supone que confirman la “casualidad” con la que se
percibió la entrevista en comento. Pareciera que salen a su defensa
descalificando el derecho que tiene cualquier ciudadano o periodista de criticar
la suspicacia con la que este gobierno maneja su Oficina Alterna de
Comunicación Social “TELEVISA”.
Podemos
estar o no de acuerdo con los periodistas, pero nadie puede decir que una nota
o artículo describe emociones de quien los escribe.
Invito
a Federico Arreola a que recuerde como con mucho entusiasmo rechazaba la idea
de que Enrique Peña Nieto llegara a la presidencia, y vitoreaba el triunfo de
AMLO, cosa que no sucedió. No critico que su opinión o ideal político cambiase,
sino que no respete las diferentes opiniones sobre el ahora presidente, como a
él se le respetó su decisión de cambiar de ideal.
Yo nunca me
atrevería a decir que a Carmen Aristegui le cae mal Televisa, su trabajo aún en
esa empresa representó seriedad y firmeza sobre su línea de periodística, lo
que le trajo como consecuencia disentir con sus jefes, y éstos no aguantaron su
compromiso con la verdad y tomaron la decisión, -no sé si acordada-, de separarse.
Después de
tanto enojo en contra de Federico Arreola, ahora reacciona con mucha agresión
diciendo a todos que son arrogantes por recriminarle que no debe de criticar a
quien tiene el mismo derecho que el de escribir sobre los temas de relevancia
en nuestro país, tal vez, quiere atraer atención y seguidores atacando a quien
ya los tiene.