jueves, 18 de diciembre de 2014

@beltrandelriomx y @PabloHiriart incitan a represión

En estos últimos días he leído y escuchado a Pascal Beltrán del Rio y Pablo Hiriart, quienes no cesan de pedir castigo para aquellos que dañan con el pretexto de marchar en protesta por injusticias. Bien, el contexto no es tan complicado como lo pintan, el hecho es que vivimos en un México manipulado y engañado, ya que todos pensamos que debiéramos vivir un Estado de derecho, pero el Estado parece fallido. Por un lado tenemos un sistema de justicia plagado de derroches y favoritismos, tan sólo veamos lo que paso después de 19 años con Raúl Salinas de Gortari, con todo y pruebas lo absolvieron de sus delitos.

Tenemos tres niveles de gobierno que no funcionan por la enorme corrupción entre partidos y acuerdos a modo para quedarse con el dinero y el poder en el orden establecido; nuestras policías han dejado ver su asociación con el crimen, además de que ni siquiera saben cuáles son sus funciones porque viven para obedecer a un jefe y no para cumplir con el mandato de su marco jurídico.

Estos dos periodistas (Pascal y Pablo) incitan literalmente a las autoridades a castigar con todo el peso de la ley a los vándalos que se dedican a destruir bienes y saquear comercios durante las marchas de protesta, que si las policías local o federal saben quiénes son,-por medio de labores de inteligencia-, ¿por qué no van por ellos y los encarcelan?

Una respuesta pronta y expedita a su incitación es lo que acabamos de describir como estado fallido; se sabe, y aunque tengo mis dudas, las policías deben de contar con equipos humanos y tecnológicos que les permitan llevar a cabo operaciones tácticas, es decir, identificar, acechar y asegurar sospechosos que atentan contra la seguridad y el orden. Y qué pasa, nos han demostrado que no tienen ese adiestramiento para actuar en consecuencia. Es inadmisible que a ojos y cámaras de marchistas, incluyendo prensa, los policías no hagan nada –eso sí- pueden dirigirse a las casas de los activistas u organizadores ajenos a los ilícitos y se les levanta con todas las violaciones a sus derechos humanos y civiles.

Del mismo modo, es inadmisible que se detenga a personas que ejercen su derecho de manifestación y que no están participando en los actos vandálicos, como quedó comprobado en las fotos y videos de la marcha del 20 noviembre del presente año, donde también se demostró que policías arremetieron a golpes contra familias que incluían niños, mujeres y personas de la tercera edad, una vez más demostrando su ineptitud. Pero si ustedes oyeran que las autoridades se defendieran diciendo que sí cuentan con el adiestramiento y tecnología mencionado, entonces podríamos concluir que los actos de los policías han sido en respuesta a una orden de algún mando para reprimir a los que se manifiestan en contra de las injusticias emanadas del Estado, quizá con el fin de que no se exhiban demasiado (las injusticias).

Todos los ciudadanos estamos de acuerdo en que se castigue a quienes comenten ilícitos, pero que quede bien claro, y ese el clamor central de todas las protestas, QUE SE CASTIGUE A LOS VERDADEROS RESPONSABLES. No más presos políticos y siembra de pruebas en las indagatorias, y sobre todo que se detenga en flagrancia a los delincuentes, aquellos que todos hemos visto que cometen delitos y nadie les hace nada.


Sí, a aquellos incluso que se han visto arriba de los camiones del ejército y después en las manifestaciones atacando la paz pública y denostando la razón de la manifestación, reitero no más mentiras, no más incitaciones que mueven a la represión, no más manifestaciones reprimidas, no más bloqueos a la verdad, no más insultos a nuestra inteligencia y no más negaciones a la tecnología que tanto menciona el gobierno, las cámaras no mienten, el Estado no es el asesino pero si responsable por omisión y asociación.

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